Partes de un trabajo científico de enfermería
Guía práctica para conocer qué debe incluir un trabajo científico y cómo desarrollar cada uno de sus apartados.
Cuando hacemos un trabajo científico, una de las primeras dudas que aparecen es sencilla: ¿qué partes debe incluir y qué debemos explicar en cada una?
Título, introducción, objetivos, metodología, resultados, discusión, conclusiones… Cada apartado cumple una función concreta y todos deben estar conectados para que el trabajo tenga sentido.
En nuestro artículo sobre cómo hacer un trabajo científico explicamos el proceso para plantear y desarrollar una investigación. Aquí nos centraremos en su estructura, repasando cada una de sus partes y qué información debería incluir.
Además, un mismo trabajo puede presentarse en distintos formatos. Si quieres convertirlo en un póster científico, puedes consultar nuestra guía sobre cómo hacer un póster científico. Y si vas a presentarlo oralmente en un congreso, encontrarás las claves en nuestro artículo sobre cómo hacer una comunicación o ponencia científica.
Vamos a ver, paso a paso, qué debe incluir cada parte de un trabajo científico.
1. Título
El título es lo primero que va a leer el lector y debe permitir identificar rápidamente de qué trata el trabajo y cuál es su enfoque. Un buen título debe ser claro, concreto y suficientemente informativo, sin necesidad de ser excesivamente largo.
No hace falta intentar que el título sea llamativo a toda costa. En un trabajo científico es más importante que el lector pueda entender desde el principio qué se ha estudiado. Por eso, conviene evitar títulos demasiado genéricos, ambiguos o llenos de abreviaturas que obliguen a interpretar qué quieres decir.
¿Cómo debe ser el título de un trabajo científico?
Algunas pautas que pueden ayudarte:
- Resume el tema principal del trabajo: El lector debería hacerse una idea bastante precisa del contenido solo con leer el título.
- Sé específico: Cuando sea relevante, puedes indicar aspectos como la población estudiada, el contexto o el fenómeno que se analiza.
- Evita palabras innecesarias: Un título largo no es necesariamente un título más completo.
- Evita abreviaturas poco conocidas: Es preferible escribir el término completo si la abreviatura puede generar dudas.
- No adelantes conclusiones que el estudio no pueda respaldar: El título debe reflejar fielmente el contenido del trabajo.
- Comprueba las normas de presentación: Algunas revistas, congresos o instituciones pueden establecer límites de extensión o requisitos concretos para los títulos.
No todos los títulos científicos están planteados de la misma manera. Según cómo presenten la información, podemos encontrar principalmente títulos descriptivos o indicativos y títulos informativos o declarativos.
Título descriptivo o indicativo
Es el formato más habitual en los trabajos científicos. Describe el tema del estudio sin adelantar sus principales resultados o conclusiones.
Por ejemplo:
«Efectos de un programa de ejercicio terapéutico sobre la calidad de vida de pacientes con dolor lumbar crónico»
El lector puede identificar qué se estudia y en qué población, pero tendrá que consultar el trabajo para conocer los resultados.
Este tipo de título suele ser una opción especialmente segura porque describe el estudio sin presentar como hecho una conclusión que todavía debe interpretarse.
Título informativo o declarativo
En este caso, el título va un paso más allá y presenta también el principal resultado o conclusión del estudio.
Por ejemplo:
«Un programa de ejercicio terapéutico mejora la calidad de vida de pacientes con dolor lumbar crónico»
Aquí ya no solo sabemos cuál es el tema del trabajo, sino también cuál ha sido su principal hallazgo.
Este tipo de título puede resultar muy directo, pero conviene utilizarlo con cuidado. Si el resultado está condicionado por el diseño del estudio, la muestra o determinadas circunstancias, presentar una conclusión demasiado categórica en el propio título puede dar una impresión más contundente de lo que realmente permiten afirmar los datos. Por este motivo, algunas revistas y autores prefieren los títulos descriptivos.
¿Y los títulos en forma de pregunta?
También podemos encontrar títulos interrogativos, especialmente en revisiones, artículos de opinión o determinados trabajos científicos:
«¿Puede un programa de ejercicio terapéutico mejorar la calidad de vida en pacientes con dolor lumbar crónico?»
Son una forma de plantear directamente la pregunta que aborda el trabajo, aunque no son necesariamente la mejor opción para todos los tipos de investigación y algunas revistas no los utilizan.
Para la mayoría de trabajos científicos en ciencias de la salud, si no existen unas normas específicas que indiquen lo contrario, un título descriptivo, claro y preciso suele ser una opción sencilla y segura.
2. Autor/es y filiación
Debajo del título deben aparecer los autores del trabajo y, cuando corresponda, su centro, servicio, universidad u otra institución de procedencia.
Además de identificar quién ha participado en la elaboración del trabajo, esta información permite conocer la filiación de los autores, es decir, la institución o instituciones con las que están vinculados en el contexto de la investigación.
Es importante respetar el orden de autoría acordado por el equipo y escribir correctamente los nombres y apellidos de todas las personas que figuren como autores.
¿Qué información debe aparecer?
Dependiendo del tipo de trabajo y de las normas de la revista, congreso o institución donde se presente, pueden solicitarse diferentes datos:
- Nombre y apellidos de los autores: Comprueba que están escritos correctamente y que aparecen todas las personas que deben figurar como autores.
- Filiación institucional: Indica el centro sanitario, servicio, universidad, grupo de investigación u otra institución a la que pertenezca cada autor.
- Correo electrónico: En algunas publicaciones se solicita el correo del autor de correspondencia para facilitar el contacto con los lectores o investigadores interesados en el trabajo.
- Contribuciones de los autores: Si el formato lo requiere, debe indicarse la participación de cada autor y el orden de autoría, diferenciando claramente entre autor principal, 1.º coautor, 2.º coautor, 3.º coautor, etc.
No todos estos datos son necesarios en todos los trabajos. Lo más importante es consultar las normas específicas del lugar donde se vaya a presentar o publicar, ya que los requisitos pueden variar.
“No todos estos datos son necesarios en todos los trabajos. Lo más importante es consultar las normas específicas del lugar donde se vaya a presentar o publicar, ya que los requisitos pueden variar"
3. Palabras Clave
Las palabras clave ayudan a identificar los principales conceptos del trabajo y facilitan que pueda localizarse en búsquedas relacionadas con su contenido.
Deben estar directamente relacionadas con el tema de la investigación y ser lo suficientemente específicas como para diferenciar el trabajo de otros estudios similares.
¿Cómo elegir las palabras clave?
- Selecciona términos directamente relacionados con el contenido del trabajo.
- Utiliza palabras o expresiones concretas, evitando términos demasiado generales que aporten poca información.
- No repitas simplemente palabras que ya aparecen en el título si existen otros términos relevantes que permitan describir mejor el contenido.
- Utiliza entre 3 y 5 palabras clave, salvo que las normas del congreso, revista o institución indiquen otra cantidad.
- Consulta vocabularios controlados, especialmente en ciencias de la salud. Herramientas como DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) y MeSH (Medical Subject Headings) pueden ayudarte a encontrar términos normalizados relacionados con tu tema.
- Comprueba siempre las normas de presentación, ya que pueden establecer un número concreto de palabras clave o indicar qué tipo de términos deben utilizarse.
Ejemplos de palabras clave:
Para verlo de forma más práctica, estos serían algunos ejemplos:
Trabajo: Efectos de un programa de ejercicio terapéutico sobre la calidad de vida de pacientes con dolor lumbar crónico.
- 🔑 Palabras clave: dolor lumbar · ejercicio terapéutico · calidad de vida · fisioterapia
Trabajo: Estrategias de prevención de las úlceras por presión en pacientes hospitalizados.
- 🔑 Palabras clave: úlceras por presión · prevención · pacientes hospitalizados · cuidados de enfermería
Trabajo: Calidad de vida en pacientes con diabetes tipo 2 tras una intervención educativa de enfermería.
- 🔑 Palabras clave: calidad de vida · diabetes mellitus tipo 2 · educación para la salud · enfermería
Elegir bien las palabras clave puede parecer un detalle menor, pero facilita que otros profesionales e investigadores encuentren el trabajo cuando realizan una búsqueda sobre ese tema.
4. Introducción
La introducción es la parte del trabajo en la que se presenta el problema o tema que se quiere estudiar y se explica por qué es relevante. Su función es situar al lector y darle la información necesaria para entender de dónde parte la investigación.
No se trata de contar todo lo que sabemos sobre el tema. La introducción debe seleccionar los antecedentes y la información científica más relevantes, avanzando desde el contexto general hasta el problema concreto que aborda el trabajo.
¿Qué debe incluir la introducción?
Aunque su contenido puede variar según el tipo de estudio, habitualmente una buena introducción responde a varias preguntas:
- ¿Qué se conoce sobre el tema? Presenta brevemente los antecedentes y los conocimientos disponibles a partir de la literatura científica.
- ¿Qué problema se ha identificado? Explica qué situación, necesidad o cuestión concreta se quiere abordar.
- ¿Qué falta por conocer? Cuando existe una cuestión todavía no resuelta, una limitación en la evidencia disponible o un aspecto que necesita estudiarse, es importante señalarlo.
- ¿Por qué es importante estudiarlo? Justifica la relevancia del trabajo, ya sea para la práctica clínica, la atención a los pacientes, la organización sanitaria o el avance del conocimiento.
- ¿Qué pretende conseguir el estudio? La introducción suele finalizar presentando de forma clara el objetivo u objetivos de la investigación.
Una forma sencilla de comprobar si la introducción está bien planteada es leerla y preguntarse:
¿Entiendo qué problema se quiere estudiar, qué se sabe hasta ahora y por qué tiene sentido realizar este trabajo?
¿Cuánto debe ocupar la introducción?
No existe una extensión única válida para todos los trabajos científicos. Dependerá del tipo de investigación y de las normas que deban seguirse. Lo importante es evitar dos extremos: una introducción demasiado breve que no permita comprender el problema o una introducción que se convierta en una revisión bibliográfica completa.
La información incluida debe estar relacionada con el objetivo del estudio y servir para conducir al lector hacia la pregunta o problema de investigación.
5. Objetivos
Una vez que hemos explicado qué problema queremos estudiar y por qué es importante, hay que concretar qué queremos conseguir con el trabajo. Para eso sirven los objetivos.
Los objetivos indican de forma clara qué pretende estudiar, analizar, describir o evaluar la investigación y deben guardar relación con el problema planteado en la introducción. Además, la metodología tendrá que permitir alcanzarlos y los resultados deberán aportar información para responder a ellos.
Una pregunta sencilla puede ayudarnos a formularlos:
Si al terminar el estudio alguien me preguntara «¿qué querías averiguar con este trabajo?», ¿qué respondería?
Objetivo general y objetivos específicos
Lo habitual es establecer un objetivo general, que recoge el propósito principal del estudio, y uno o varios objetivos específicos, que concretan los aspectos que se van a estudiar. Por ejemplo:
Objetivo general:
Analizar la calidad de vida de pacientes con dolor lumbar crónico tras un programa de ejercicio terapéutico.
Objetivos específicos:
Evaluar la calidad de vida antes de iniciar el programa.
Comparar los resultados antes y después de la intervención.
Analizar posibles diferencias según las características de los participantes.
¿Cómo formular los objetivos?
Los objetivos deben ser claros, concretos y realistas, y expresar una finalidad, no simplemente una actividad.
Una forma sencilla de formularlos es comenzar con un verbo de acción en infinitivo, como describir, analizar, comparar, evaluar, determinar, identificar o estimar.
Por ejemplo, no es lo mismo:
Realizar una encuesta a los pacientes
que:
Evaluar el nivel de satisfacción de los pacientes mediante un cuestionario validado
El primer caso describe una actividad; el segundo explica qué queremos conocer mediante ella.
✓ Antes de dar por terminados los objetivos, comprueba:
- ¿Responden al problema planteado en la introducción?
- ¿Son suficientemente concretos?
- ¿Podemos alcanzarlos con la metodología planteada?
- ¿Los resultados nos permitirán responder a ellos?
- ¿Las conclusiones podrán relacionarse directamente con estos objetivos?
6. Material y Métodos
Si en los objetivos explicamos qué queremos conseguir, en Material y Métodos contamos cómo lo hemos hecho.
Este apartado describe el procedimiento seguido para realizar el estudio: qué tipo de investigación se llevó a cabo, quién participó, cómo se recogieron los datos y cómo se analizaron.
La información debe ser suficientemente clara para que el lector pueda entender cómo se obtuvieron los resultados y valorar la metodología utilizada.
¿Qué debe incluir?
El contenido dependerá del tipo de estudio, pero habitualmente puede incluir:
- Diseño del estudio: qué tipo de investigación se ha realizado y durante qué periodo.
- Población y muestra: quiénes han participado, cuántas personas y, cuando sea necesario, cómo fueron seleccionadas.
- Criterios de inclusión y exclusión: qué características debían cumplir los participantes para formar parte del estudio.
- Procedimiento: cómo se llevó a cabo la investigación y qué pasos se siguieron para obtener los datos.
- Variables e instrumentos: qué variables se estudiaron y qué cuestionarios, escalas, pruebas o herramientas se utilizaron para medirlas.
- Análisis de los datos: qué procedimiento se siguió para analizar la información obtenida.
No todos los trabajos necesitan desarrollar cada uno de estos puntos con la misma profundidad. Lo importante es incluir la información necesaria para comprender cómo se ha realizado el estudio.
Una buena prueba para revisar este apartado
Imagina que otro profesional quiere entender exactamente cómo has realizado tu investigación. Al leer Material y Métodos debería poder responder, al menos, a preguntas como:
- ¿Qué tipo de estudio se ha realizado?
- ¿A quién se ha estudiado?
- ¿Cómo se han obtenido los datos?
- ¿Con qué instrumentos o procedimientos?
- ¿Cómo se han analizado?
La metodología debe ser coherente con los objetivos planteados. Si queremos evaluar una variable, por ejemplo, tendremos que explicar cómo se ha medido y con qué instrumento.
Una descripción clara de los métodos no solo facilita la comprensión del trabajo. También permite valorar su calidad y, cuando el diseño lo permite, reproducir el procedimiento en investigaciones posteriores.
7. Resultados
Después de explicar cómo se ha realizado el estudio, llega el momento de mostrar qué se ha encontrado.
El apartado de Resultados presenta los datos obtenidos durante la investigación de una forma clara y ordenada. Debe centrarse en los hallazgos relacionados con los objetivos planteados, sin adelantarse todavía a explicar qué significan o por qué se han producido.
¿Cómo presentar los resultados?
Los resultados pueden presentarse mediante texto, tablas, gráficos o figuras, dependiendo de cuál sea la forma más clara de mostrar la información.
No es necesario incluir absolutamente todos los datos recogidos durante el estudio. Hay que seleccionar aquellos que sean relevantes para responder a los objetivos.
Algunos aspectos que conviene tener en cuenta:
- Organiza la información de forma lógica, siguiendo los objetivos o el orden en el que se ha desarrollado el estudio.
- Utiliza tablas y gráficos cuando ayuden a comprender mejor los datos.
- Evita repetir la misma información en el texto y en una tabla o gráfico.
- Indica siempre qué representan los datos, incluyendo títulos, unidades, porcentajes u otras aclaraciones necesarias.
- Comprueba que las cifras y los cálculos sean correctos antes de presentar el trabajo.
Resultados no es lo mismo que discusión
Una de las diferencias más importantes del trabajo científico es saber qué corresponde a Resultados y qué corresponde a Discusión.
En Resultados presentamos lo que hemos encontrado. En la Discusión interpretaremos posteriormente esos hallazgos, los compararemos con investigaciones anteriores y analizaremos su significado.
Por ejemplo:
📊 Resultado: El grupo que recibió la intervención presentó una mayor puntuación en calidad de vida al finalizar el estudio.
💬 Discusión: Este resultado podría indicar que la intervención tiene un efecto positivo sobre la calidad de vida y coincide con los resultados descritos en estudios anteriores.
La clave es sencilla: primero mostramos los datos; después los interpretamos.
Antes de terminar este apartado, comprueba que los resultados permiten responder a los objetivos planteados. Si un objetivo no tiene ningún resultado asociado, probablemente haya que revisar cómo está planteado el trabajo.
8. Discusión o Conclusiones
Ya hemos presentado los resultados. Ahora toca responder a una pregunta diferente: ¿qué significan esos resultados?
La discusión es el apartado en el que se interpretan los principales hallazgos y se relacionan con el conocimiento científico disponible. Las conclusiones, en cambio, recogen de forma breve las ideas principales que podemos extraer del estudio.
Discusión
En la discusión podemos comparar nuestros resultados con los de investigaciones anteriores, explicar posibles razones de las coincidencias o diferencias y valorar qué significado tienen los hallazgos.
También es el lugar adecuado para señalar las limitaciones del estudio y, cuando corresponda, plantear posibles líneas de investigación futuras.
No se trata de repetir los resultados. La pregunta que debemos intentar responder aquí es:
💡¿Qué nos dicen estos resultados y cómo encajan con lo que ya sabemos sobre el tema?
Conclusiones
Las conclusiones deben ser claras, breves y estar directamente relacionadas con los objetivos y los resultados del trabajo.
No deberían introducir información nueva que no haya sido presentada anteriormente. Su función es sintetizar qué podemos concluir a partir de lo que hemos encontrado.
Una buena comprobación consiste en revisar cada objetivo y preguntarse:
¿Qué conclusión puedo extraer de este objetivo a partir de los resultados obtenidos?
No es necesario que exista una conclusión exactamente por cada objetivo, ni que todas tengan la misma extensión. Lo importante es que el conjunto de conclusiones responda al propósito principal del estudio y sea coherente con los resultados.
9. Bibliografía
La bibliografía recoge las fuentes científicas que se han utilizado para elaborar y fundamentar el trabajo. Incluir referencias adecuadas permite respaldar las afirmaciones realizadas y facilita que otros profesionales puedan consultar y ampliar la información.
No se trata de añadir una lista extensa de artículos para dar apariencia de rigor. Es preferible utilizar fuentes relevantes, fiables y directamente relacionadas con el tema del trabajo.
¿Cómo citar las referencias bibliográficas?
Existen diferentes estilos de citación. En ciencias de la salud es muy habitual encontrar el estilo Vancouver, aunque siempre deben consultarse las normas del congreso, revista o institución donde se vaya a presentar el trabajo.
En el sistema Vancouver, las referencias se numeran siguiendo el orden en el que aparecen citadas en el texto y cada número remite a la referencia correspondiente en la bibliografía final.
Por ejemplo:
La actividad física puede contribuir a mejorar la calidad de vida en determinados pacientes.¹
En la bibliografía, el número 1 correspondería a la fuente citada.
Al preparar las referencias:
- Utiliza fuentes científicas y actualizadas siempre que sea posible.
- Cita las fuentes que realmente hayas utilizado para elaborar el trabajo.
- Mantén el mismo estilo de citación en todo el documento.
- Comprueba que cada cita del texto aparece en la bibliografía y viceversa.
- Revisa los datos de cada referencia para evitar errores en autores, título, revista, año, volumen, páginas o DOI cuando corresponda.
¿Dónde buscar información científica?
Para elaborar un trabajo científico es importante partir de fuentes fiables y especializadas. Dependiendo del tema, pueden utilizarse bases de datos como PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus, Web of Science, Cochrane Library, LILACS o CUIDEN, además de otras fuentes especializadas.
Una búsqueda adecuada no consiste simplemente en encontrar información sobre el tema, sino en localizar evidencia científica relevante que permita fundamentar el trabajo.
Y recuerda: una buena bibliografía no se mide por el número de referencias, sino por la calidad y relevancia de las fuentes que la componen.
10. ¿Quieres presentar tu trabajo en un congreso?
Si ya tienes preparado tu trabajo científico, el siguiente paso puede ser presentarlo en un congreso sanitario y compartirlo con otros profesionales.
En FUNCIDEN organizamos congresos dirigidos a profesionales de enfermería, fisioterapia y otras disciplinas sanitarias, en los que puedes presentar comunicaciones y pósteres científicos.
👉 Consulta nuestros próximos congresos y descubre cómo presentar tu trabajo.
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